Ya hemos hablando en varias ocasiones de Inteligencia Emocional y como los pensamientos y nuestro diálogo interno afectan a nuestras emociones y por ende, a nuestro comportamiento y el resultado del mismo.
En este Lunes Transformacional quiero que hagamos juntos una revisión a aquellos pensamientos, ideas, creencias, en definitiva, modos de ver y comprender la vida que hacen que experimentemos emociones muy poco cómodas y sobre todo, disfuncionales para nuestros propósitos.
Son muchas las creencias limitantes e irracionales que día a día nos contamos a nosotros mismos, nuestro dialogo interno nos paraliza o nos lleva a la acción en función de que nos contamos, las siguientes convicciones propuestas por Ellis:
- Es necesario ser querido y aceptado por todo el mundo. Muchas veces nos determinamos a nosotros mismos, vamos cambiando nuestros valores, opiniones de manera falsa para gustar a todo el que nos rodea, creándonos una necesidad de aceptación por todo nuestro alrededor y sentimientos exagerados de menosprecio y devaluación cuando no nos sentimos aceptados por una sola persona. ¿De verdad NECESITAS ser aceptado por TODO el mundo? ¿Para qué lo necesitas?
- Hay que ser muy competente y saber resolverlo TODO si quieres ser considerado necesario y útil. El síndrome del perfeccionismo y autoexigencia que la mayoría de las veces nos lleva al bloqueo, a la vez que nos produce sensaciones de ansiedad y emociones muy incómodas como la frustración y la culpa al no tener todo como nosotros pensamos que “debería” ser.
- La gente mala y despreciable debe recibir su merecido. En este punto nos encontramos ante la fría venganza, el no perdonar y aceptar los actos de los demás como suyos propios, como algo que ellos deben solucionar. La mayoría de las veces el no perdonar nos acabará afectando a nosotros más que a la persona que nos ha infringido, según nuestro pensamiento, el daño.
- Es horrible que las cosas no salgan como nos gustaría. El no aceptar la realidad tal y como es y estar luchando constantemente contra ella nos genera ansiedad, frustración y enfado con el mundo y con nosotros mismos. Es necesario distinguir entre la aceptación y la resignación.
- La desgracia humana es debida a causas externas y la gente no tiene ninguna o muy pocas posibilidades de controlar sus disgustos o trastornos. Nos adjudicamos el papel de víctima ante la vida y sus acontencimientos. Irresponsabilizándonos de manera muy cómoda de lo que sucede a nuestro alrededor. Desde esa postura dejamos que todo pase, nos sentimos víctimas de nuestros compañeros, familiares, clientes, etc. y no hacemos nada por arreglar la situación ya que no tenemos poder, o no queremos tenerlo, sobre la situación.
- Preocuparse continuamente por lo peligroso y amenazante. Existe una creencia muy generalizada en nuestra sociedad por la que nos dicen que preocuparse es correcto y bueno, si no te preocupas no eres responsable y no llegaras a nada. Resulta necesario diferenciar en este punto entre preocupación y planificación, ya que la primera nos generará inacción y ansiedad mientras que la segunda nos ayudará a librarnos de esa ansiedad y conseguir aquello por lo que nos preocupamos en su momento.
- Es más fácil evitar que hacer frente a algunas dificultades y responsabilidades personales. Huir de los problemas resultará siempre muy cómodo y el cerebro, buscando nuestra supervivencia, inconscientemente nos llevará en un primer momento a querer huir. Ten en cuenta que estamos hechos para sobrevivir, sin ese instinto no habríamos evolucionado, ahora bien, los problemas a los que nos solemos enfrentrar en nuestro día a día y dentro de nuestra sociedad no son un león que nos quiere comer, no se solucionan escapando de ellos.
- Siempre se necesita de alguien más fuerte en quien poder confiar. La necesidad de tener a alguien al lado para actuar denota una total falta de confianza, seguridad y autoestima. Marcando una dependencia emocional hacia alguien sin el cual no podríamos llevar a cabo aquello que queremos.
- Un suceso pasado determina la conducta presente, si algo nos afectó en el pasado nos continuará afectando. La base del cambio y la psicología radica en que todo puede cambiar. El suceso que te afectó en su día afectó a la persona que eras en su día, y todos cambiamos continuamente. No eres la misma persona que resultó derrotada en aquel momento, por lo tanto no tienes porque resultar derrotada ahora.
- Uno debe estar permanentemente preocupado por los problemas de los demás. Otra de las creencias generalizadas de nuestra sociedad es preocuparse antes del prójimo que de si mismo ya que resultaría de “egoísta” pensar antes en ti que en el que tienes al lado. Sin embargo, de ninguna manera podrás atender eficazmente a alguien si te olvidas de ti.
Cuida tu diálogo interno ya que será éste el que determine tu vida y los acontecimientos que ocurren en ella, ya que no son los hechos los que determinan tus emociones, comportamiento y resultados, sino la interpretación que hacemos de ellos y esta interpretación proviene de los que nos contamos a nosotros mismos.
El primer paso para controlar este diálogo interno es darse cuenta del mismo, escucharte y atenderte cuando juzgas tu realidad y replantearte tus propios juicios de valores, impuestos desde la sociedad o adquiridos por nosotros mismos.
Por tanto, te invito a que te hagas la siguiente reflexión cuando te encuentres juzgando la realidad que te rodea,


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