Se acerca la época del año más bonita y familiar de todas, días de unión y paz en el que los villancicos sonarán por toda la casa a la luz de una chimenea rodeada por todos tus sonrientes y entrañables familiares…

¡Qué más alejado de la realidad! Este escenario puede estar bien para las películas de sobremesa de antena tres, pero lo cierto es que en la vida real se da en excepcionales ocasiones.

Depresión estacional en la Navidad

Lo cierto es que la Navidad provoca un aumento de más del 40% de consumo de antidepresivos y este aumento viene provocado en gran medida por conflictos derivados de la reunión familiar. En ocasiones, más de las que nos pensamos, las reuniones familiares lejos de inspirar al amor y la cordialidad, destapan viejos y enterrados conflictos o se llegan a crear nuevos conflictos derivados de opiniones políticas, deportes o por roles familiares impuestos desde hace años.

El rol eterno en la familia

Es curioso el papel que juega el rol familiar incluso cuando ya no convivimos con nuestros familiares, cuando ya somos adultos. En esos reencuentros se produce un fenómeno psicológico cuanto menos curioso y es que el sobrino o el hijo de 40 años sigue siendo ese joven al que hay que aleccionar. Cuando nos reunimos en familia adoptamos o, nos obligan a adoptar, el rol que tenemos en ella independientemente del rol que tengamos en nuestra “otra vida”. Y esto es una de las causas de más conflictos causan en la mesa.

¡Y esto sólo con la familia “carnal”! ¡Vamos a entrar a terrenos moviditos con familia política!

La familia política en Navidad

La familia política puede ser el peor dolor de cabeza en Navidad, tanto para ti como para tu pareja. Desde los acuerdos de comida o cena con una familia u otra, hasta las rencillas en la mesa por padres demasiado posesivos con “su niñ@” o parejas demasiado estresadas con la imagen que da a su familia política. Lo cierto es que si ya es difícil lidiar con la propia familia la cosa se complica cuando tienes que lidiar con dos.

El duelo en Navidad

También otro de los grandes pesares que se da en las reuniones familiares navideñas es la pena por los familiares que ya no están. En este caso, lo mejor que se puede hacer es recordar entre todos a ese familiar con cariño, dedicarle algunas palabras y pensamientos y disfrutar con cordialidad la reunión. Aprovechar el tiempo juntos por esa persona que ya no está.

Para que gestiones estas reuniones con buen pie y nada te impida disfrutar de la Navidad, te voy a dar unos consejos que a mí me vienen de perlas.

Técnicas de supervivencia a la familia en Navidad

– Haz lo que de verdad te nazca del corazón. La única obligación que tienes es contigo mismo, tu bienestar y tus valores son los más importante.

– Abraza a quien de verdad sientas que quieres abrazar, ve al evento que de verdad quieras ir, regala a quien de verdad quieras regalar. La vida y las navidades son muy cortas para que vayas de compromiso en compromiso.

– No te tomes las cosas de manera personal. La mayoría de los conflictos en la mesa vienen porque nos tomamos los comentarios a la tremenda y de manera muy personal. Recuerda que sólo estarás con esa persona unas horas, después todo habrá acabado y cada uno por su lado. No te amargues la comida o cena por un comentario estúpido, disfruta de la comida y de tus seres queridos y a otra cosa.

– Llega a acuerdos con tu pareja y con tu familia. Antes de planear los eventos con las respectivas familiar habla con tu pareja y alcanzar ciertos acuerdos, fechas, compromisos, actitudes que os pueden hacer daño, etc. Lo importante es que esas reuniones con familia política no menoscaben la relación verdaderamente importante que es la vuestra.

– Se flexible y trata de empatizar. Los conflictos familiares y la vuelta a casa con el rol que te asigna tu familia puede sacar lo peor de ti. Por ello lo mejor que puedes hacer es tomártelo con humor, muéstrate flexible con las actitudes de los más mayores y empatiza con su situación. Piensa que ellos también pasaron por eso y no saben hacerlo de otra manera. Eres tú quien puede dar ejemplo y “pasar el trago” lo más dignamente posible.

– Evita conversaciones que puedan generar conflictos ideológicos como políticos o relacionados con el deporte. Temas tan banales como un gol en un partido de fútbol puede romper una cena navideña e incluso una relación familiar y ¡para qué hablar de los políticos tal y como está ahora el asunto! Así que lo mejor que puedes hacer es desviar los temas hacia otro asunto o no inmiscuirte en ellos.

– Sin duda esta es mi favorita: “¿Y el niño/boda/novi@ (por aquí tu palabra) pa´ cuándo?” Sí, sí, la pregunta de todas las navidades y la respuesta de todas las navidades. En este caso lo mejor que puedes hacer es con una bonita sonrisa pasar del tema y a otra cosa o, pedir amablemente que respeten tu decisión sea cual sea si quieren volver a verte en la mesa y seguir con la comida o cena como si no hubiera pasado nada. Recuerda que en realidad hablan de sus miedos y limitaciones, no de los tuyos.

¡Espero haberte ayudado a disfrutar más de estas fiestas, aliviar un poco el estrés que pueden ocasionar y recordarte que siempre tú eres lo primero sea cual sea la época del año!

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