Esta semana estoy muy agradecida, ya que tuve la oportunidad de asistir a un curso el pasado fin de semana del gran Leonardo Wolk, autor de uno de los libros de referencia en el mundo del Coaching, “El arte de soplar brasas”. Una experiencia totalmente enriquecedora donde se pone de manifiesto uno de los valores más importantes para mi: EL APRENDIZAJE.

Una de las conclusiones y aprendizajes más importantes de este fin de semana lo quiero compartir contigo:

Me imagino que habrás entrado en el artículo por la pregunta tan poderosa que te hago: ¿Quién no te quiso hoy?. Esta pregunta tan poderosa ya se viene realizando en la época de los Chamanes, cuando todavía no existían Psicólogos, Terapeutas, Coaches, etc. y si existían conflictos emocionales dentro de las tribus. Estos Chamanes o Curanderos Espirituales, curanderos del Alma, realizaban esta pregunta a la gente que acudía a ellos con problemas emocionales.

Y es que los Chamanes ya conocían, y mucho mejor que nosotros en la actualidad, el poder del AMOR, no amor entendido como el amor dentro de una relación o el amor fraternal, sino el amor entendido como aquellos actos cotidianos de la vida diaria que nos hacemos entre nosotros, incluso entre gente desconocida.

Entendían que cuando alguna persona acudía a ellos era porque alguien, a través de sus actos, le había arrebatado amor, no le habían otorgado amor y ello había ocasionado un malestar que, no resuelto, podía ocasionar serios problemas, ahora conocidos como “Conflictos emocionales”.

En la actualidad, entendemos estos actos de “desamor” como actos totalmente corrientes pero que, acumulados todos ellos, pueden ocasionar problemas muy serios. Por ejemplo, un acto de amor hacia otra persona puede ser pedir disculpas, abrirle la puerta a alguien, atender de buena manera y con una sonrisa a la persona que nos está esperando, un buenos días y una sonrisa, etc. A través de estos actos tan simples y sencillos podemos alegrar el día a alguien, incluso aunque no lo conozcamos, le estamos entregando un poquito de ese amor inagotable.

De manera contraria, con pequeños actos e incluso sin darnos cuenta, podemos contribuir a desencadenar o ampliar un problema emocional bastante grave. Por ejemplo, actos tan simples como colarse en la cola de un supermercado, faltar a una cita sin previo aviso y sin justificación, hablar de mala manera a un compañero de trabajo, etc. Pequeños actos que menoscaban la autoestima de otra persona y, además, nos reducen nuestro nivel de energía.

¿Resulta tan difícil realizar esos pequeños actos de amor? Parece que en nuestra ajetreada vida diaria nos olvidamos de efecto, positivo o negativo, que nuestros actos tienen sobre los demás.

Si bien es cierto, que cada persona es responsable de sus emociones, que a veces juzgamos la realidad a través de nuestro propio filtro mental y reaccionamos emocionalmente de una manera desorbitada. Además, recordar que una de las máximas de la Inteligencia Emocional es que no nos emocionamos (enfadamos, entristecemos, etc.) por los actos de los demás, sino por la interpretación que nosotros mismos damos a esos actos.

 Y aún así, y teniendo muy en cuenta que nuestras emociones son nuestra responsabilidad, que nadie tiene el poder de enfadarnos, entristecernos, alegrarnos, etc. prefiero que mis pequeños actos cotidianos sean realizados a través de la entrega de amor, por muy simples y pequeños que puedan resultar. No olvidemos que todos estamos conectados, de una u otra forma, un pequeño acto tuyo hoy puede tener una gran repercusión mañana.

¿Qué tal si probamos a ir por la vida siendo conscientes de esos pequeños actos? ¿Cuál crees que sería el resultado?

Adelante, cuéntame tus experiencias!

 

 

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