Lograr tus metas puede ser un camino lleno de esperanza, al igual que es puede convertir un camino de pesadilla. De tus actitudes depende gran parte de este recorrido. En este artículo te explicamos algunas de ellas…


Todos pasamos por momentos o periodos a lo largo de la vida en los que parece que nada nos sale bien, que el mundo está en nuestra contra y vemos como los demás avanzan sin el menor de los problemas. Nos quedamos pasmados ante la incertidumbre y el pesimismo preguntándonos que coño estamos haciendo mal o que estamos dejando de hacer.

Está claro que todo el mundo puede tener algún día malo, ya sabes a lo que me refiero, esos días en los que estás en contra del mundo cual enano gruñón, sin embargo, ten clara una cosa: esto no es lo normal. Si tu vida transcurre demasiado entre estos “ataques de gruñonitis” puede que estés llevando a cabo alguna de estas cinco actitudes y, lo más peligroso, puede que no te estés dando cuenta de que no estás consiguiendo lo que deseas por estos patrones de conducta inconscientes.

Veamos estos cinco actitudes:

Asumir el papel de víctima 

En otras palabras, creer que tu bienestar y tus comportamientos dependen directamente del bienestar, malestar o comportamientos de otra u otras personas. Además, cuando las cosas se ponen un poco difíciles tu primera opción es culpar al entorno, retrotraerte sobre ti mismo, quejarte y esperar a que alguien lo resuelva por ti.

Tener este papel en la película de tu vida es muy cómodo, simplemente te sientas a ver la vida pasar y te quejas de la producción y los guionistas, de lo que no te das cuenta es que tú tienes el poder de dirigirla con todo lo que ello conlleva: responsabilizarse de tus decisiones, buenas y malas, asumir las consecuencias de lo que ocurre y tener un papel proactivo para conseguir lograr tus metas. 

En definitiva, tener claro que si quieres lograr tus metas vas a tener que salir tú a ganártelo y ¡eso mola!

Huir ante las dificultades

Huir cuando la cosa se pone difícil o cuando lo que se quiere no se tiene al momento. En nuestra sociedad nos han enseñado a tenerlo todo a golpe de click, todo es rápido y para ayer. En clase no se estudia el valor de la paciencia o la visión a largo plazo, por lo que sacrificamos nuestras metas y sueños por algo cuya recompensa es instantánea.

Además, a pocos nos han enseñado a sudar y luchar por lo que verdaderamente se quiere, muchos de los proyectos emprendedores fracasan por la mala gestión emocional y el miedo al fracaso.

No planificar ni priorizar

Quizá sabes que tienes el poder de la situación y, además, disfrutas teniéndolo. Sin embargo, a pocos lugares vas a llegar si no tienes la ruta bien definida. Ésta es una de las razones por las que muchos soñadores fracasan, se nublan en sus sueños y fantasías y se olvidan del mundo real, el mundo donde tienen que convertir esos deseos en metas tangibles y realistas.

Querer complacer a todo el mundo

No eres perfecto para todo el mundo, lo siento, asúmelo desde ya. Y desde luego, no es tu obligación complacer a todo aquel que se te cruce por el camino, al igual que nadie tiene la obligación de tener que complacerte a ti en todo. Recuerda que cada uno es dueño de su vida y eso también incluye que tus responsabilidades acaban donde comienzan las de los demás.

Sé que en algunas personas la necesidad de tener a todo su entorno contento y satisfecho es una gran fuente de valía personal, sin embargo, esta valía acaba cuando se les olvida escucharse y complacerse a si mismos. El poner por delante siempre a los demás acabará surtiendo el efecto contrario al que se espera, será una fuente de insatisfacción y reproches continuos y nos olvidaremos de algo muy importante, quizá lo más importante: para estar bien con los demás primero debes estar bien contigo mismo.

La perfección excesiva

Relacionado con el punto anterior, el querer que todo sea perfecto y no acabarlo o mostrarlo hasta que se cree que está perfecto, es un gran obstáculo que nosotros mismos nos ponemos en nuestro camino. Muchas veces las cosas no van a salir del todo perfectas, es más, rara vez nuestras visiones se cumplen tal cual las habíamos planeado o imaginado.

Si esperamos que todo salga como hemos previsto y nos negamos a pivotar por el camino el fracaso y la frustración estarán aseguradas. Detrás de esa perfección se esconde el miedo a lo desconocido y al que pasará y este miedo sólo se combate a través del riesgo y de la confianza en nosotros mismos.

En resumen, las actitudes que promueven la dependencia hacia los demás o las circunstancias externas, así como aquellas que te paralizan por un exceso de complaciencia externa o perfeccionismo te harán que vivas una vida de mierda que no es tuya, cuidado con estas actitudes ya que se pueden esconder en buenas intenciones, gran imaginación creativa o gran orientación a los excelentes resultados.

Cada mes nuevos contenidos en nuestra revista AcciónaTe

Tendrás más artículos como este cada mes con tu ejemplar de la revista digital GRATUITA. Los mejores artículos sobre psicología, coaching, educación y mucho más.

Consentimiento

A partir de ahora te enviaremos todos los meses la revista por email, que la disfrutes!

Pin It on Pinterest

Share This