“Jamás tendrás resultados diferentes si te empeñas en realizar siempre las mismas acciones” una variante de esta frase está circulando desde hace tiempo por las redes, en cada post, los típicos carteles en Facebook, twitter, etc. aparece esta socorrida frase a la que no le falta razón, sin embargo, nos limitamos a leerla, a expresarla sin encontrarle un sentido más profundo, una razón de ser y una explicación más allá de lo obvio.
En este artículo que te traigo hoy, iré más allá de esta expresión y te explicaré la razón de esta frase. Muchas veces nos limitamos a compartir frases de motivación, reflexión, autoindagación sin pararnos a pensar en su verdadera esencia y significado, incluso personas que dicen dedicarse al crecimiento personal se limitan a compartir frases y expresiones manidas y totalmente explotadas por el mercado del desarrollo personal que ya me empiezan a aburrir…es por ello que hoy me aventuro a realizar una reflexión de esta expresión de la que tú también puede sacar tus propias conclusiones y, de hecho, te invito fervientemente a hacerlo!
LA FORMACIÓN DE PATRONES DE COMPORTAMIENTO A NIVEL INCONSCIENTE
Una primera conclusión que extraigo de esta expresión es que los seres humanos somos muy dados a formar patrones de conducta, encontramos gran dificulta a la hora de modificar nuestras respuestas ante un mismo acontecimiento. No olvidemos que a nuestro cerebro le encanta la comodidad y se defenderá con gran vehemencia ante cualquier cambio de pensamiento, creencia y conducta. De esta circunstancia me he podido dar cuenta hace muy poco tiempo en mis propias carnes llegando incluso a olvidar mi verdadero propósito de cambio…en fin, el cerebro y sus artimañas!
Lo primero que debemos saber y tener muy en cuenta es que las personas respondemos a los acontecimientos de la mejor manera que sabemos y atendiendo a los recursos con los que disponemos en el momento en que se dan los acontecimientos, por ello que no resulta lógico juzgar el comportamiento de alguien que a nuestro juicio está actuando de manera errónea ya que, esta persona está actuando de la mejor y única manera que sabe con los recursos con los que dispone.
El problema estriba en que esa respuesta se ancle en su inconsciente y responda de la misma manera una y otra vez sin tener en cuenta que ya no es la misma persona, que ya cuenta con mayores recursos y fortalezas para responder de otra manera más efectiva tanto para ella misma como para su entorno.
Por tanto, se trata de comprender con empatía y comprensión que la persona, en un momento dado respondió al estímulo de la mejor manera que pudo y supo y, a la vez, hacerle ver que HOY ya no es la persona que fue en esos momentos y por ello puede dar una mejor respuesta al mismo estímulo.
Para conocer el patrón de respuesta nos iremos al momento en que recordamos la primera vez que actuamos de dicho modo, y no es de extrañar que nos remontemos a la niñez. Resulta sorprendente que muchas de las actuaciones que realizamos de adultos las aprendimos en la niñez y que todavía reaccionamos del mismo modo. Se ha de tomar conciencia de que la respuesta que dio el niño en ese momento, fue útil y adaptativa, pero que, en estos momentos resulta del todo inútil.
En este punto, resulta muy útil “llamar a escena” al niño que éramos y explicarle que dentro de unos años todo habrá pasado, que se convertirá en un adulto fuerte y con recursos, darle seguridad al pequeño que fuimos, recordarle el amor y respeto que sentimos por él y dejarlo ir…
TOMA DE CONCIENCIA DE LA REALIDAD PRESENTE
Una vez descubierto el origen del patrón de conducta y calmado a nuestro niño interior es hora de descubrir en que ha madurado, aprendido y conocer al adulto en el que ha conseguido convertirse ese niño atemorizado.
Se trata de descubrir y traer a coalición todos nuestros recursos, fortalezas, aprendizajes y, en definitiva, todo aquello que tenemos que nos ayudará a responder de una manera más adecuada y efectiva.
Además, resulta conveniente analizar la situación real, las circunstancias que envuelven el presente diario y relacionarlas con los recursos con los que se disponen.
ASUNCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Una vez despedido y comprendido a nuestro niño interior y descubierto todos recursos y fortalezas del adulto que somos hoy, no nos queda otra que ASUMIR LA RESPONSABILIDAD DE NUESTRA EXISTENCIA Y NUESTROS ACTOS.
Ya sabemos que el patrón de conducta que repetíamos no era el adecuado, era el de un niño sin recursos, también sabemos que tenemos las herramientas necesarias para crear una nueva respuesta adaptada a las circunstancias y, más importante, sabemos que esa respuesta es válida HOY Y TAN SÓLO HOY, no caigamos en la trampa de generar un nuevo patrón de conducta que hoy nos sirve pero que mañana puede que no.
NO SOMOS LOS QUE FUIMOS AYER NI MAÑANA SEREMOS LO QUE SOMOS AHORA.
Por tanto, el último paso es responsabilizarse de la persona que eres aquí y ahora y crear un plan de acción o una respuesta adecuada en función a ella y en función a la persona que quieres ser mañana.
En conclusión, obviamente ;
