Resulta curioso como cambia la visión, las conductas y conclusiones que extraes de las experiencias de la vida cuando te adentras en el mundo del Desarrollo Personal, vives conforme a sus premisas de crecimiento y desarrollo, intentando mejorar y crecer cada día y decides tener un aprendizaje y experiencia en cada uno de los momentos y dificultades que te presenta la cotidianidad del día a día.
En particular, esta nueva forma de ver el mundo y enfrentarse al mismo es uno de los cambios que he podido experimentar a lo largo de mi desarrollo personal y búsqueda de la mejora continúa. Incluso, como en esta última experiencia, el aprendizaje ha venido de manera automática, como si de una revelación se tratase.
En este artículo mi pretensión es compartir este aprendizaje fruto de la casualidad, ante la pérdida fortuita en un entorno desconocido ya que el GPS de mi móvil se volvió medio loco y causalidad debido a mi propósito de extraer una intención positiva y aprendizaje da cada situación incómoda que vivo.
Iba la tarde del viernes conduciendo a “mi fofi” (apelativo con el que mi buena y creativa amiga Silvia bautizó a mi Peugeot rojo) y dirigiéndome a un curso de Dirección de Personas y Liderazgo cuando el GPS de mi móvil se volvió medio tonto. Bien saben los que me conocen que mi orientación es mas bien nula así que ya me puedes imaginar dando vueltas y más vueltas con el coche en un lugar desconocido y desesperándome cada vez más por que iba a llegar tarde, cuando la puntualidad es uno de mis valores más importantes.
Mi enfado y frustración iban en aumento tanto con mi móvil, el gps y conmigo misma por la falta de orientación que me caracteriza. Y ya iba por la cuarta vuelta con el coche por la zona cuando decidí parar el coche, analizar de nuevo la situación, ver otras perspectivas en el mapa del móvil, calmarme y gestionar mi enfado y frustración…
¿Sabes cual es mi sorpresa? Había aparcado el coche justo delante del edificio donde se impartía la formación!! Totalmente estupefacta miré hacia el móvil y su pequeño mapita por el cual me estaba guiando todo el tiempo y me eche a reír!
Como ya he dicho de todas las experiencias extraigo un aprendizaje. En este caso ha sido que si no me hubiera parado, observado el entorno desde un mapa más amplio, si no me hubiera calmado y hubiera seguido empecinada en la pantalla del móvil sin hacerle caso a mi intuición y dejar de lado mi creencia (y la de los demás) de mi falta de orientación…todavía estaría dando vueltas a la manzana sin ver que lo que yo quería lo tenía justo delante y no me había dado cuenta!!
Muchas veces estamos empeñados en tratar de solucionar el mismo problema atendiendo siempre al mismo método de resolución, dándole vueltas y más vueltas empecinados en que encontraremos la solución bajo ese mismo mapa mental, bajo las mismas premisas y paradigmas que ya hemos utilizado y seguimos esperanzados en que las circunstancias cambien mágicamente “y el edificio se mueva solito”.
En este post te facilito mi nuevo aprendizaje para cuando te pierdas “literal o figuradamente”:
- Detente.
- Respira.
- Gestiona tu emoción incómoda.
- Mira hacia delante.
- Observa tu realidad y entorno desde una perspectiva más amplia.
- No te limites a la pequeña pantalla del móvil, es decir, no te limites a ver las cosas desde la perspectiva pequeña.
- Busca nuevas opciones y alternativas que te lleven a la resolución del problema.
- No te empeñes en utilizar siempre el GPS que ya has visto que no funciona. Acepta que lo que estabas usando no funciona y busca un nuevo método.
- Sobre todo, CONFÍA EN TI Y EN TU INTUICIÓN. Deja de lado tus creencias limitantes.
Seguramente estés más cerca de lo que crees, puede que hasta hayas llegado, que lo hayas conseguido y por mirar desde una perspectiva pequeñita no te hayas dado cuenta.
Seguramente tengas delante de las narices lo que has estado buscando, siempre lo has tenido delante y por estar mirando con las gafas equivocadas, por estar distraído en mapas que no te llevan a ningún lado, no te has dado cuenta…y lo peor será que por no haber sabido ver que ya tenías tu deseo, te has rendido, has dejado de buscarlo y perseguirlo.
Esto es lo que aprendí de una simple pérdida por el pueblo de San Juan, ojalá me pierda más veces!
