El pasado 1 de Diciembre tuve el placer de facilitar en Elda Coworking un taller para emprendedores relacionado con la Inteligencia Emocional, es decir, la correcta gestión de nuestras emociones en el ámbito emprendedor. Una de las cuestiones más importantes e impactantes fue descubrir todas las funciones que las emociones pueden realizar por y para nosotros y todos los beneficios que podemos extraer de ellas si sabemos utilizarlas.

Las emociones tienen una absoluta función que cumplir en nuestra vida. Si se trata del emprendimiento, tienen la  misma o mayor importancia y utilidad ya que nos relacionamos con personas continuamente y a las cuales, intentamos “persuadir” y “vender” nuestro negocio.

A continuación, te expongo las funciones más importantes de las emociones tanto en nuestro día a día como en nuestro negocio.

Entre otras muchas funciones podemos destacar que nos ayudan a responder a lo que nos sucede,  adaptarnos  y  tomar  decisiones,  mejoran el  recuerdo  de  los  sucesos  importantes  y  facilitan nuestras relaciones con los demás.  Además, están conectadas con nuestra percepción de la realidad y ésta a su vez nos prepara para la acción. No hay acción sin emoción.

Por tanto, una de las principales funciones de las emociones es la preparación del cuerpo para dar una respuesta concreta a una situación dada. Aunque a veces podamos creer que la experimentación de una emoción nos ha “jorobado”, esta reacción desproporcionada y que ha causado malestar al entorno y consecuencias no muy buenas, no ha sido la causante, sino el uso que se ha dado de ella. Por ello, resulta tan importante aprender a utilizar las emociones a nuestro favor.

Dada esta función, se concluye que no existen emociones buenas o emociones malas, sino cómodas o incómodas, además de, adaptativas o desadaptativas, según el comportamiento y posterior resultado que genere la experimentación de dicha emoción en el entorno y en la propia persona.

Concretamente, en la persona emprendedora se pueden destacar las siguientes funciones:

  • Intención positiva: nos preparan para dar la respuesta adaptativa a los sucesos que nos acontecen, movilizando la energía necesaria para ello, así como la conducta (acercando o alejando) hacia un objetivo determinado.
  • Funciones sociales: nos permiten predecir comportamientos de nuestros clientes, colaboradores, proveedores. Esta función se divide en diversas funciones distintas como la interacción social con ellos, la comunicación de nuestros estados afectivos o promover la conducta prosocial.
  • Herramienta de venta: las emociones venden, es así. Utilizarlas a nuestro favor para transmitir nuestro negocio o producto nos ayudará a llegar mejor a nuestro público objetivo, además podemos crear planes de Marketing aludiendo a la parte emocional del cerebro.
  • Funciones motivacionales: una de las máximas de un emprendedor es la motivación y levantarse tras las adversidades, la resiliencia. existe una relación muy estrecha entre emoción y motivación, ya que se trata de una experiencia presente en cualquier tipo de actividad que posee las dos principales características de la conducta motivada, dirección e intensidad. Una emoción puede determinar la aparición de la propia conducta motivada, dirigida hacia un determinado objetivo y hacer que se ejecute con intensidad. En conclusión, toda conducta motivada produce una reacción emocional y a su vez la emoción facilita la aparición de conductas motivadas y no otras.
  • Especial importancia en la toma de decisiones: la decisión de montar nuestro propio proyecto o negocio, tiene gran parte de carga emocional, al igual que todas las decisiones que tomamos respecto a éste. Generalmente nuestro negocio viene a crearse para el cumplimiento de un sueño con carga emocional, con el deseo de ser feliz a raíz de las consecuencias y beneficios de dicho negocio, ya sea por el propio crecimiento profesional y por cumplir con un propósito personal a raíz de los frutos del proyecto. Son las emociones las que nos permiten afrontar situaciones realmente difíciles como para ser resueltas tan sólo por la razón. Y esto es debido a una razón simplemente evolutiva, el cerebro emocional, el sistema límbico, lleva con nosotros mucho más tiempo que el cerebro racional. Todas las emociones son impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática que nos ha dotado la evolución.
  • Las emociones dejan huella: Podemos recordar algún acontecimiento que parece muy ordinario a simple vista, como una hora exacta  o  un  día  en  concreto,  pero  que  sin  embargo  para  nosotros  tiene  una  gran  carga emocional o por ejemplo podemos recordar los detalles concretos de un determinado entorno en el que se vivió algo emocionalmente intenso, mientras que es muy posible que no recordemos lo que comimos ayer.  El emprendedor puede utilizar este hecho muy a su favor, emocionando a todo aquel que le explique en que consiste su proyecto, sacando a relucir toda la pasión y fuerza que pone en él, en definitiva, dejando una huella en la persona jugando con sus propias emociones.

En definitiva, si sabemos cómo utilizar las emociones a nuestro favor, tendremos una gran ventaja, una gran diferenciación! Algo que tenemos al alcance de nuestra mano y que pasa desapercibido entre la marea del día a día, la rutina y el lidiar de manera incorrecta y desadaptativa con nuestras emociones incómodas.

No hay que olvidar que detrás de cada empresario o emprendedor hay una persona y todos y cada uno de nosotros nos movemos en base a nuestras emociones. Emprendedor, deja de temer a tus emociones y aprovecha todo lo que te pueden dar!

 

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