“Sé que no puedo caer, no tengo que rendirme y debo seguir luchando pase lo pase…” me decía un cliente hace unas semanas, a lo que yo le pregunté ¿quién dice eso? ¿quién te está obligando a seguir luchando?

Hace tiempo vengo reflexionando sobre la necesidad de tocar fondo, de dejar de ser superhéroes y admitir nuestra condición humana, sobre todo desde que me quité mi capa de superwoman que llevaba conmigo desde hace unos años y, ¿sabes? Sienta muy bien.

Día a día nos encontramos con la incipiente necesidad de luchar, de no rendirse nunca, de seguir adelante pase lo que pase. Por las redes sociales, en los medios de comunicación y como estrategia de publicidad están explotando la idea de la resistencia, la fortaleza mental y demás conceptos que no llegan a comprender.

Envueltos en carteles de motivación, absortos en los discursos de “gurús” del crecimiento personal y empoderamiento, nos hemos olvidado de algo muy sencillo de ver, somos seres humanos, no somos superhéroes y tenemos el derecho y la necesidad de comportarnos como tal.

Puede resultar extraño que alguien que se dedica en cuerpo y alma al desarrollo personal como yo, defienda la necesidad de tocar fondo…te voy a explicar porque y sobre todo, para qué.

¿De qué te sirve llegar a la meta si cuando lo haces estás hecho polvo? Nos agotamos, a punto de estallar y aun así seguimos adelante, seguimos en la carrera porque alguien nos dijo que esa será la única forma de alcanzar nuestros sueños. ¿No hay opción?

Sí, si la hay. Y la opción es tocar fondo, rendirse por una vez, estallar. ¿Sabes lo que les pasa a los fénix cuando estallan en llamas? Si, cierto, resurgen de sus cenizas. Una pequeña o gran combustión, tú decides, un final que será el principio de un nuevo comienzo.1209236644_f

Tocar fondo, algo que muchos temen porque no llegan a comprenderlo o porque no le explicaron del todo bien su significado, porque no llegan a entender  que de todo se puede sacar algo bueno, que toda circunstancia sucede con un “para qué”.

Sólo cuando has llegado hasta un final, sólo cuando hay suelo bajo tus pies, podrás impulsarte hacia arriba, sólo hacia arriba.

 

Yo hoy quiero decirte y quiero decirme, que no tengas miedo a caer, que todo el camino que has recorrido seguirá ahí, no has perdido nada por ir al “fango” alguna vez, dos, o las veces que necesites. Será ahí, en ese pequeño barrizal donde podrás reencontrarte de nuevo contigo mismo, podrás estallar en llamas y, de nuevo, alzar el vuelo.

Acepta que eres humano, pese a muchos discursos y frases que corren por Facebook que intentan convencerte de lo contrario. No es malo ni contraproducente tocar fondo o estallar si sabemos aprovecharlo, si sabemos admitir que no tenemos superpoderes y que alguna vez nos caeremos y llenaremos de barro. Cuando aceptemos esto, cuando nos permitamos tocar fondo y ensuciarnos, será cuando pase lo que pase lograremos resurgir.

¿Y que me dices de la ascensión? Dónde te encuentras con toda esa gente que verdaderamente te apoya y está dispuesta a ensuciarse contigo. Ese momento en que verdaderamente estás brillando, ya no hay barro, ya no existe el cansancio.

Sólo quería decirte, sólo quería recordarme como humana que soy, que te permitas tocar fondo, que seas humilde para aceptar tus caídas y valiente para saber que pese a ello, volverás a volar.

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