¿Cuándo fue la última vez que reivindicaste tu postura o dijiste un NO rotundo a una proposición que en nada te beneficiaba o que, simplemente no te apetecía?
Si te cuesta evocar algún recuerdo, bienvenido/a al club. El motivo de este post es un reciente descubrimiento y aprendizaje que he realizado respecto a mi propia persona, la dificultad que tenía para establecer mis propios límites como persona, lo difícil que me resultaba el decir un claro y rotundo NO.
Indagando en mi pasado, leyendo acerca del tema, he descubierto que la raíz de esta limitación se encontraba en mi más tierna infancia y el sentimiento de abandono que me perseguía, o mejor dicho, dejaba que me persiguiera, desde que di mis primeros pasitos. Y como no, al igual que hice con la emoción de la culpa, bolígrafo en mano he emprendido el viaje que más me gusta de todos, el viaje del aprendizaje de esta situación con el fin de corregirla.
He aquí mis conclusiones que espero que a ti también te ayuden!
En este Post hago referencia a la imposición de límites en general, tanto en las relaciones amorosas, en las amistades, en el entorno laboral como ante cualquier desconocido.
Los límites emocionales son la frontera que nos separa del resto del mundo y que contiene dentro nuestro propio SER, es lo que somos y lo que nos distingue de los demás. Los límites sanos nos protegen de la agresión indiscriminada, la mezquindad y la propia transgresión de la propia persona.
Resulta curioso que a la única persona que le ponía límites es a la persona que más quiero, seguramente será por la seguridad y plenitud que me da para ser simplemente yo misma. Por ello, la primera pregunta que te hago es ¿con quién te cuesta más poner tus límites?¿Con quién los estableces claramente? ¿Cuál es la diferencia entre unas personas y otras?
Y gracias que establezco con mi pareja límites! Ya los mismos resultan claves para establecer unas relaciones mucho más sanas y duraderas, te permiten ser quien realmente eres y permiten a los demás conocerte de verdad.
Los límites te proporcionan LIBERTAD, ya no somos ningunos niños sin capacidad de elección, podemos escoger que hacer cada minuto de nuestra vida. No poner límites implica dejar el control de nuestra vida a merced de los demás, permitiéndoles que decidan en nuestro lugar.
Pueden ser muy diversas causas por las que nos encontramos ante esta autolimitación de nuestra propia libertad, ¿te sientes identificado/a con alguna de las siguientes?
- Me siento responsable de lo que piensan y sienten los demás, de su propio bienestar.
- Poner límites es una actitud egoísta hacia los demás.
- Me siento culpable al no realizar algo que me pidan que se que puedo hacerlo, aunque me perjudique o no me apetezca lo más mínimo.
- Si establezco límites a las personas que quiero, en realidad no les quiero de verdad, el amor es incondicional y por amor se hacen grandes locuras.
- Cuando establezco límites corro el riesgo de que me rechacen y me abandonen.
- Me siento en deuda y por ello hago todo lo que me pide.
Y ahora viene mi parte preferida! ¿Te parece que desmontemos estas creencias?
1.Me siento responsable de lo que piensan y sienten los demás y de su propio bienestar. Tan sólo eres responsable de comunicar tus límites de manera asertiva y asegurarte que lo han comprendido correctamente. De igual manera que los demás no son responsables de tus propias emociones, tú no eres responsable de lo que hagan con tus límites y como decidan tomárselos.
2. Poner límites es una actitud egoísta hacia los demás. En muchas ocasiones lo que estás consiguiendo a darlo todo por alguien es que esa persona no sea responsable de sus circunstancias, jamás aprenda por si misma y dependa de ti en ciertos aspectos de su vida. Que es de ser más egoísta ¿decir que NO en el momento adecuado o crear una dependencia hacia tu persona’?
3. Me siento culpable al no realizar algo que me pidan que se que puedo hacerlo, aunque me perjudique o no me apetezca lo más mínimo. ¿No sientes esa sensación de culpabilidad al no realizar actos que te benefician a ti misma? Eres la única persona con la que vas a convivir toda tu vida y por la única que no te sacrificas, por la única que no sientes la necesidad de complacer. Si tú estás mal, si caes en la desesperación, frustración, enfado (que son las emociones típicas derivadas de la falta de imposición de límites) ¿a quién vas a ayudar adecuadamente cuando de verdad QUIERAS hacerlo? .
4. Si establezco límites a las personas que quiero, en realidad no les quiero de verdad, el amor es incondicional y «por amor se hacen grandes locuras». Cuanto daño ha hecho esta frase. Por amor, se quiere, se hacen cosas por alguien porque SE QUIERE, porque te hacen sentir bien a TI. Cuando vinculamos nuestro estado emocional al estado del otro (Si tú está bien yo estoy bien), acabamos realizando cualquier tipo de acto con el fin de que se sienta bien, acabamos inmolándonos por el bienestar de la otra persona, sin tener en cuenta nuestro propio bienestar que, aunque creamos que está bien, en el fondo estamos transgrediendo muchos valores, creencias, sueños que, créeme acabarán estallando. En este apartado podría estar hablando horas y horas, pero será objeto de otros posts.
5. Cuando establezco límites corro el riesgo de que me rechacen y me abandonen. Si por establecer tus límites de una manera asertiva, sin agresiones, hay alguien que te rechaza o abandona…ENHORABUENA te has quitado un buen peso de encima!
6. Me siento en deuda y por ello lo hago aunque no quiera. Esta es una de las más complicadas ya que nosotros mismos esperamos una cierta recompensa cuando hacemos algo por alguien y cuando la misma no es satisfecha sentimos rencor y resentimiento por quien “tan generosamente” hemos ayudado. Vivirás más tranquilo cuando hagas un favor a alguien cuando DE VERDAD QUIERAS HACERLO, sin esperar nada a cambio, ni tan siquiera a nivel inconsciente. Cuando tengas interiorizada esta creencia, tampoco deberás nada a nadie.
Son igualmente lógicas estas afirmaciones, verdad?
Interiorizar y reafirmarte en estos reencuadres y eliminar las creencias tóxicas de tu vida, ver la realidad desde otro punto de vista igualmente válido y real, te ayudará a empezar a establecer límites y empezar a quererte y respetarte un poco más a ti mismo/a.
Te invito a que hagas las siguientes actividades:
- Detalla en una lista las situaciones o relaciones en las cuales deseas ajustar tus límites.
- Observa con quién estableces límites y con quién no y pregúntate ¿Para qué no lo haces
- Trabaja ejercicios que te ayuden a quererte, practica el amor propio ¿Con qué actividades disfrutas más? No dejes que nadie te abstenga de realizarlas por lo menos una vez al día.
- Estudia tus propios valores y analiza en qué medida estás cumplido con ellos en tu día a día.
- Haz tus propias valoraciones basadas en tus propias creencias y valores, aunque sin imponérselas a nadie.
- Practica el lenguaje asertivo
Cuanto tú _______ yo me siento___________. Yo necesito o quiero ________
Y por último, hago de nuevo importancia a QUERERSE A UNO MISMO Y MOSTRAR RESPETO HACIA TU PROPIA PERSONA. Si tú no te quieres y haces valer tu propio bienestar ¿quién lo va hacer?


Poner límites CON amor es como mejor funnan los ‘límites’. ‘Límites’ por rebeldía (sin causa o con causa), por reivindicaciones, por cabezonerías, por… y con carga emocional, a mi juicio, como que ‘NO’. Jesús, el Cristo, lo hacía con ¡muuuuucho amor! ¿Te acuerdas la escena en el templo (según la Biblia cristiana)? El amor puede ser duro, pero es justo, ecuánime y como no, «ecológico». ¿Es posible esto? ¡CLARO QUE SÍ. Todos los líderes «religiosos»/espiritaules lo han hecho, siguen y seguirán haciendo.
Ross Galán, Ph D
NLP Spiritual Life Coach