Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a aconsejarme, no estás haciendo lo que te pido.
Cuando te pido que me escuches y tú empiezas a decirme que no debería sentirme así, no estás respetando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y tú piensas que debes hacer algo para resolver mi problema, estás decepcionando mis esperanzas: ESCÚCHAME!
Todo lo que pido es que me escuches, no que me hables ni que te tomes molestias por mi.
Escúchame, sólo eso.
Es fácil aconsejar, pero yo soy capaz; tal vez me encuentre desanimado y con problemas, pero no soy incapaz.
Cuando haces por mí lo que yo mismo puedo y tengo necesidad de hacer, no estás haciendo otra cosa que atizar mis miedos y mi inseguridad.
Pero cuando aceptas simplemente que lo que siento me pertenece a mí, por muy irracional que sea, entonces no tengo por qué tratar de hacerte comprender más, y tengo que empezar a descubrir lo que hay dentro de mí.
R. O´Donell . El mosaico de la misedicordia

Que verdad hay en ese poema. Las mujeres suelen ser más conscientes de esa importancia de la escucha activa, y de facto, esperan que se las escuche sin intervenir, aunque de forma activa, es decir, asintiendo y dando a entender que las estamos escuchando.
Cuando queremos más que dicha escucha, generlmente lo pedimos de forma explícita, y aún así, muchas veces tenemos que entender que tampoco nos están pidiendo más que ESCUCHAME!!!!!! y no hagas nada, solo ESCÚCHAME!!! . Si realmente escuchamos, lo entenderemos…
Gracias Jose por tu aportación. En efecto, lo que mucha gente necesita es tan sólo que alguien los escuche, sin juicios, sin consejos, tan sólo con comprensión y mucho respeto y cariño. Esto es lo que es más importante a la hora de abordar un proceso de Coaching, estar presente a través de una profunda escucha, comprensión, afecto y respeto.