Hoy me gustaría hablarte y hacerte reflexionar acerca de lo que realmente te impulsa a actuar, a tomar las riendas de la situación y a salir de tu zona de confort.

Recuerda cuando fue la última vez que te plantaste y dijiste “hasta aquí hemos llegado, he de cambiar la situación o la situación me cambiará a mi, esto no es lo que yo quiero, no quiero llevar esta vida, etc.” Quiero que recuerdes el motivo por el que reaccionaste de esta manera, si es que lo hubo.

Generalmente, a la mayoría de las personas nos deben dar un empujón o un escarmiento para recordarnos que donde estamos, aunque estemos cómodos, no es donde  realmente queremos estar o no es lo que realmente queremos hacer. Este empujón puede venir en forma de miedo,  forma de enfado o, incluso, sorpresa e ilusión cuando nos encontramos de nuevo con aquél propósito que teníamos olvidado.

En resumidas cuentas, la mayoría de las ocasiones recordamos nuestro “Para que” en la vida cuando nos acontece una emoción, ya sea cómoda o incómoda, de gran intensidad. No lo tenemos presente  en nuestras ajetreadas o, incluso cómodas vidas. Más bien, no queremos recordarlo, ya que hacerlo nos situaría de nuevo en la plena conciencia de nosotros mismos, nos recordaría que no estamos haciendo aquello para lo que realmente hemos crecido y soñado y, de nuevo, nos encontraríamos ante esa difícil decisión,  el elegir entre la cómoda, segura y relativa felicidad o, en cambio, la incómoda y plena felicidad.

Incluso, aún más enrevesado resulta este asunto de nuestra felicidad y el momento para la acción, que estos momentos de vislumbre y acción encaminada hacía nuestros objetivos, la mayoría de veces vienen predeterminados por la intromisión de un tercero, ya sea de forma positiva o negativa. Por ejemplo, aquél amigo que no ves desde hace mucho tiempo que te pregunta acerca de tu gran sueño, ese jefe que te pone de patitas en la calle o una simple discusión. Esas personas que con SUS ACTOS, nos recuerdan NUESTRO propósito y lo tan perdido de vista que lo teníamos.

Observando estas frecuentes realidades, vengo a reflexionar y me gustaría que lo hicieras conmigo, el motivo por el cual parece ser que lo que más nos impulsa a actuar, a cambiar a lo que realmente queremos ser, son estímulos externos y, además, negativos.«Recordamos la importancia de la vida hemos visto de cerca a  la muerte». Estamos constantemente olvidando nuestra visión y adentrándonos cada vez más en la zona cómoda de nuestras vidas hasta que, un día llega esa persona o sucede ese acontecimiento que nos vuelve a poner en el foco que realmente queremos. Todo aquello que te recuerde tu verdadero ser no debe ser negativo, lo peor es que cuando pasa esa emoción, cuando pasan algunos días y de nuevo nos hemos sentado en ese sofá tan blandito nos hemos vuelto a olvidar de nuestro verdadero objetivo.

Resulta muy cómodo y fácil olvidar aquello que queremos cuando implica una lucha y un cambio en nuestras vidas, igual de fácil será que nos los recuerden, la dificultad estibará en hallar el valor necesario para mantenerlo en nuestro campo de visión e ir en su busca, lo realmente incómodo es recordárnoslo a nosotros mismos cuando no estamos dispuestos a asumir las consecuencias de su cumplimiento o, al menos, el intento de ir a por ello.

¿De verdad vamos a dejar que acontecimientos externos nos deban recordar que no somos lo mejor que podríamos ser, que no estamos cumpliendo nuestro sueño? No hablo de realizar locuras, ni que des un vuelco a tu vida de la noche a la mañana, en este artículo sólo quiero que reflexiones acerca de tu verdadera situación y si es en ella donde en realidad deseas estar, y si no lo es, ármate del valor necesario para que no sean otros quienes te tengan que recordar que no eres del todo feliz, que esa persona que te devuelve la mirada cada día en el espejo no eres realmente tú, sino lo que tu entorno ha realizado.

Cuando mantengas el foco realmente dirigido hacía ese lugar en el que quieres estar, no importará la situación en la que te halles en estos momentos porque todos tus actos irán encaminados a la consecución de tus sueños, ten el valor de mantenerlo cerca, de no olvidarlo. Cada paso que des lo darás con plena conciencia y con un propósito en mente, tu propósito, y aunque en ocasiones esta forma de vida no sea del todo cómoda, no sea del todo fácil, SERA TU VERDADERA VIDA, SERÁ TU VERDADERA FELICIDAD.

SE TU MISMO QUIEN CONTROLE SU VIDA Y NO LOS ACONTECIMIENTOS QUE PASEN EN ELLA.

Cada mes nuevos contenidos en nuestra revista AcciónaTe

Tendrás más artículos como este cada mes con tu ejemplar de la revista digital GRATUITA. Los mejores artículos sobre psicología, coaching, educación y mucho más.

Consentimiento

A partir de ahora te enviaremos todos los meses la revista por email, que la disfrutes!

Pin It on Pinterest

Share This